accesibilidadEl término inclusión está muy diversificado. No se entiende. ¿Inclusión? ¿Inclusión para qué? ¿Inclusión para quién?

Hablar de inclusión no es fácil ni difícil. Es, más bien, algo complejo. Pero no es un tema de hoy, ni de ayer. Hace mucho más de un siglo que se habla de inclusión.

Recién a fines de la 2ª Guerra Mundial se logró visualizar la problemática, si bien hoy en día no está del todo instalada, fue allí cuando salió a la luz. Se empezaron a ver más personas con discapacidad en la calle y el mundo entendió que no todos somos iguales ni funcionamos de la misma forma. Aunque siga existiendo gente que piense diferente la gran mayoría, cuando se le plantea esto, parece comprenderlo.

Es un tema que va mucho más allá de la aceptación del otro, de pensar que existe un otro diferente y distinto. Un otro que ve con sus oídos, un otro que oye con sus ojos, un otro que camina con ruedas, un otro camina más lento; un otro completamente distinto de uno y con las mismas capacidades. No hace falta aceptar al otro para convivir con él. Pero el hecho de saber que existe es tan importante como la existencia misma.

Y es justamente por eso que pensamos que la inclusión pasa por las oportunidades que tienen esas personas que caminan con ruedas, que ven con sus oídos o que oyen con sus ojos; de acceder a las distintas instalaciones que ofrece la sociedad.

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